Primeros Auxilios

   
    Se entiende como primeros auxilios a las técnicas y procedimientos de carácter inmediato, limitado, temporal, profesional o de personas capacitadas o con conocimiento técnico que es brindado a quien lo necesite, víctima de un accidente o enfermedad repentina.

    Su carácter inmediato radica en su potencialidad de ser la primera asistencia que esta víctima recibirá en una situación de emergencia. Limitado porque de todas las técnicas, procedimientos y concepciones que existen en la Medicina de emergencias y desastres, solo utiliza una pequeña parte de ídem, por esto el socorrista nunca debe pretender reemplazar al personal médico, pueden ser de primera instancia o de segunda instancia.

Tipos de accidentes y los primeros auxilios adecuados:

    Cuando estamos ante un caso de obstrucción incompleta y obstrucción completa, en adultos o niños pequeños, etc. La técnica adecuada es la maniobra Heimlich, que consiste en la compresión abdominal realizada para desobstruir el conducto respiratorio cuando está bloqueado por la presencia de un objeto extraño.

    La maniobra se realiza colocándose detrás de la persona que está asfixiándose, luego se rodea el tórax con los brazos y se colocan ambas manos debajo del diafragma. La mano que apoya en el diafragma va cerrada y la otra la comprime. Esto comprime los pulmones, ejerciendo presión sobre el objeto que está trabado en la tráquea, con lo cual será expulsado:

• Reanimación cardio-pulmonar: es un conjunto de maniobras de primeros auxilios que buscan restablecer la respiración y los movimientos del corazón, en caso de que no estuvieran presentes. El método consta de dos maniobras principales, la respiración artificial y el masaje cardiaco externo.  

• Respiración artificial: existen varios métodos para dar respiración artificial, pero el más eficaz sin lugar a dudas es la respiración de boca a boca. El método boca a boca consta de dos tiempos:

1. Preparación para la respiración
2. Respiración.
 


Normas para aplicar los primeros auxilios:

  • Actuar con rapidez y mantener la calma.
  • Llamar inmediatamente al médico, o enviar a alguien para que llamen a una ambulancia.
  • Evitar carreras y gritos innecesarios, esto ocasiona pánico, tanto en el lesionado como en las personas que están alrededor, y entorpecerá la asistencia que se desea dar.
  • No permitir que un montón de curiosos rodee al accidentado, pues le quitan el aire, aumentan su nerviosismo y además hacen más difícil la atención con rapidez.
  • No mover a la persona sin averiguar su estado, es preferible llamar y esperar a una ambulancia o a los paramédicos, porque se pueden complicar las lesiones que ya tenga la persona u ocasionar una nueva. Sólo se puede mover un lesionado si en el lugar donde se encuentra corre peligro.
  • Aflojar la ropa del accidentado para facilitar la respiración y la circulación.
  • Averiguar si la respiración del accidentado es normal, si no lo es hay que darle resucitación cardio-pulmonar. Chequear el pulso.
  • Una vez atendida la respiración, observar si hay hemorragias o fracturas de huesos y atenderlas.
  • Es importante, en todo momento, tranquilizar al accidentado, brindándole seguridad y confianza.
  • Cuidar las pertenencias del accidentado, tanto personales como las de los vehículos (si las hubiese).
  • Es necesario contar con un maletín de primeros auxilios.




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